Los Ángeles, CA – En la historia del rock, cada banda famosa pasa por su momento; el punto de romper hacia un nivel más allá de lo que se esperaban.
Para una pandilla de chavos oriundos de Monterrey, Nuevo León, México, así fue el 24 de marzo. Si no estuviste en el Music Box at the Fonda en Hollywood, te perdiste la oportunidad de ser testigo del lanzamiento de Kinky hacia el siguiente hemisferio.
Fue raro y especial al poder prescenciar algo tan especial como fue esa noche. Observé algo diferente a la vez. Mientras esperaba con amistades que saliera Kinky al escenario, noté la audiencia: una variedad de razas las cuales componen la mezcla étnica de esta ciudad cosmopólita gracias al apoyo de la radio difusora KCRW.
Entre los paisanos mexicanos y varios otros latinoamericanos apoyando la a banda de Monterrey, se podían ver Anglos, algunos Asiáticos, y Afro-Americanos. Esto es algo que no se ve frecuentemente en esta ciudad para una banda mexicana. Más que nada la tocada de Kinky esta noche fue un evento que sin duda unió a la ciudad, al menos por unas horas de una noche.
Al tomar el escenario, la audiencia se hizo uno lanzando gritos de anticipación y entusiasmo por la banda que vino a darnos no sólo un concierto de sus rolas chidas, sino una noche llena de energía y baile. Con las manos arriba, la gente brincaba y bailaba al compás del bajo de César, la batería de Omar, con la voz de Gil, los teclados de Ulises y la firma de la guitarra de Carlos combinándolo todo.
Por más de hora y media los fanáticos gritaban cada vez que reconocían el inicio de la siguente rola. Cada minuto que pasaba se notaba que el atmósfera se hacía más sofocante con la humedad del calor humano de las masas sudando a la Kinky. Visuales sincronizados con la música y video de los chavos agregaron más a casi cada rola igual que la energía de los fanáticos, que no tenía fin. Más que nada, por ningún momento les faltaba la energía a los cuates de Kinky. La banda se devoraba la energía de los fans, y a la vez Gil, Ulises, Carlos, Omar, y César se los regresaba al doble. “Más”, “Ejercicio #16”, “Hasta Quemarnos”, y “Coqueta” fueron sólo unas de las rolas que tocaron.
Sin duda la audiencia no estaba satisfecha porque querían más, así como la rola dice.
Al terminar la tocada la audiencia tenía que irse hacia casa, pero salieron con sonrisas satisfechas con la noche, inclusive yo. Los chavos mismos estuvieron super animados y satisfechos de la noche. Al platicar con Gil y César después de la tocada se les notaba la alegría sabiendo lo que les habían dado a sus fans: ¡un concierto chingón!.
Si estuviste, pues tuviste la suerte de prescenciar una noche única. Si no, pues no te soprendas si se te hace más difícil conseguirte entradas en la próxima tocada.
¡Saludos con ron!
