GUSTAVO CERATI. MUSICA IMPOSIBLE
A más de una semana en que Don Gustavo dejó deslizar por los rincones del Nokia, el sabor lúbrico y suavecito de su voz, es que apenas y ha llegado el momento justo en que se puede degustar y compartir con ustedes. Y es que la cadencia de su música es tan caótica y enervada, que inquieta y paraliza al mismo tiempo. Por segundos, minutos, horas, días…hasta que poco a poco nos va soltando para; de un momento a otro; sacarnos como un eructo, el recuerdo y las sensaciones multiformes delimitadas sólo por el espacio entre una canción y otra. Sobrepuestas, a empujones y en revolución, las notas y luces llegan aquí y ahora. Y así, sin necesidad de transporte ni estupefaciente alguno; recrear en nuestro cuerpo una noche de recuerdos, amores amarillos, calor y bocanadas de humo.
El tiempo perfecto, el ambiente inmejorable, la banda chingona (ole por Richard Coleman, Gonzalo Córdoba (guitarras), Fernando Nalé (bajo), Leandro Fresco (teclados) y Fernando Samalea (batería); la asistencia poca pero completamente entregada al momento. Al final, la mesa lució más que puesta para recibir la Fuerza Natural de Cerati con todo y sin reparos.
“Fuerza Natural”, “Déjà vu”, “Desastre”, “Amor Sin Rodeos”, “Tracción a Sangre”, “Cactus”, “Dominó”, “Sal”, “Camuflage”, “He Visto a Lucy” (…la visto, juro que la he visto!)
Agua…
“A merced”, “Pulsar”, “Te llevo”, “Marea de Venus”, “Vivo”, “La Excepción” “Crimen” “Lago en el cielo”
Telón.
Miento. El final no fue ahí, es más, creo que este es uno de esos eventos que no terminan nunca si no que por el contrario se evaporan, transforman, viajan, diluyen, calientan, condensan y existen por siempre. Y es que Cerati no es Soda… y si. Puede que sea el mismo conchasumadre de hace 20 años ó no…Igual y esas son boberías. Lo irreductible de todo asunto, y que es lo que más importa, es que el corazón y su alma de músico se le desgrana en el escenario, igual que ayer, igual que mañana, igual que siempre.
Nota: Brisa López
Foto: www.oscarzagal.com
