Por Leonardo Antonio
Coachella: Entre el cielo de la música y el infierno del desierto.
Cuando se despierta en medio del desierto, la naturaleza se te mete por todos lados. La luz tan amarilla y deslumbrante dan un aroma embriagante de exhuberante desierto. Mirages a la distancia, bello pero tambien mortal. Este cálido paraje, es el perfecto escenario para el festival de musica y arte que es Coachella. Hot Hot Hot.
Esta comunión de naturaleza extrema y expresion artistica se viene celebrando desde hace ya diez años en esta ciudad de Indio, en un campo de polo para ser más exactos. En la concurrida entrada al oasis musical que ha creado la organización Golden Voice, se amontona la gente cubiertas en maletas, cámaras, comida, bikinis, gafas, bloqueadore solar, sombreros, y todo aquello que ayude a la comunión musical. Se oyen acentos y lenguas diversas, se puede ver gente de todo lo largo y ancho del país. Este imán musical llamado Coachella se comió a la crisis, bueno, eso parece. Gente de Mexico: muchos, de todas partes. Chavos de Mexicali, Tijuana, el DF, Queretaro, Brasil, Argentina Dinamarka y los que se me escaparán. Todos listos a escuchar la selectiva muestra de lo más contemporaneo y prometedor de la música.
Tan agoviante como el calor mismo es la cartelera: muchisimas bandas, imposible ver a todos los que se quiere. El infierno.
En el primer dia el conjunto ingles Noah and the Whale tocaba su folk ingles manchado de rock, que se peleaba a gritos contra el calor, por la atencion del público. La gente entradísima, bailando, gritando y muchas de las chicas hasta gritandole a la banda esporadicas declaraciones de amor.
No hay nada mejor en latitudes áridas que una chela en la mano, y sobretodo si es seguida por Molotov. Los mexicanos eran la segunda banda de la cartelera portando la camiseta del Latin Alternative en Indio. El Gran Silencio fue el primero de la jornada músical del día. La barrera del idioma no le impidieron a Molotov tener al publico brincoteando al ritmo de su ska, hip-hop, rock beat, profanomalabarista. Con su ya conocido amor a la satira política tocaron exitos como Amaterur, Puto y Frijolero, con esta última los brincos del público se elevaron notablemente unas cuantas pulgadas mas, y hasta los que no hablaban la lengua de Cerevantes, le entraron al deporte. Con “Dame el Poder“, Molotov desplayo sus dotes de arma musical. “Hay que arrancar el problema de raiz y cambiar el gobierno de nuestro pais” fue el mensaje no solamente para los Mexicanos, sino para la toda la audiencia. Se acaba Molotov y nos deja sedientos por más.
En el escenario principal The Black Keys. El duo de Akron Ohio, Dan Auerbach y Patrick Carney, prendieron la mecha del público con su sonido minimalista, psicodelico, sesenón, y muy pero muy blues. Dan, el guitarrista y vocalista, nos daba una lección en geometria analitica, mientras que Patrick, el baterista, manipulaba nuestros movimientos con el super sonido de los tambores. Se dejó de extrañar un poco a Molotov.
Los escocesces, Franz Ferdinand les siguieron. Con su sonido oscuro, pero con ritmos bailables, retomaron el movimiento que los mexicanos empezaron. Tocaron la mayoria de sus hits como “This Fire”, “Take Me Out”, y “The Dark of the Matinee”, entre otras rolas de sus discos mas recientes. Visualemte, apoyados con la pantalla de atras dividida en cuadritos, mientras que el ‘frontman’Alex Kapranos nos incitaba a cantar con él.
Ya entrada la noche le llego el turno al canadiense Leonard Cohen. El escenario parecia ser alumbrado con una luz de luna llena, y Cohen, vestido de traje negro, con su fedora, y su guitarra a un lado, se transformaba con su voz ronca y tenorica, en un lobo cantor. El literato, poeta y musico, que se da el lujo de contar con Joaquín Sabina como uno de sus fans, cantó los cortes, “Halleluja, “I’m your man, y Everybody knows, entre otras. Sin embargo, al final de tan memorable aparición, la buya que empezaban los seguidores de Morrissey en el esenario principal, rompía el hipnotismo de Cohen. Solo aquí se puede ver algo asi: tremendos veteranos del mundo de la musica peleando por la atención del público. El cielo.
Morrissey comenzaba con su set la onda de concierto massivo y se perdia así la intimidad del comienzo. Los scenarios con grandes luces, pantallas gigantes e ilustraciones. En el caso del ingles, una gran foto de un marinero estilo Popeye con la consignia Refusal en el pecho y un gran puro en la boca, colgaba detrás de la banda. Debajo de las barbas de este marinero se oyeron rolas de The Smiths, como “Girlfriend in a Coma“ y “Some Girls are Bigger than Others“ asi como tanbién material del nuevo disco Years of Refusal. Al tocar “I know it’s gonna happen someday” las emociones y las lagrimas se le derramaron al creador de toda una moda de copete alto y cardigans. El controversial cantante interrumpió, con gestos de nausea, varias canciones. Huelo carne quemada… solo le ruego al cielo que sea carne humana, comento en una cancion mientras luchaba según él con el olor a carnitas de la comida que se vendía. Sin embargo, el show siguio, y las lagrimas siguieron rodando hasta que llego elcierre de la faena con su poderosa How soon is now, del album Meat is Murder.
Para cierre del primero de tres dias de sol y música los Golden Voice escojieron al legendario Paul McCartney. Un poco difícil de decifrar lo que sería la actuación del ex Beatle, despues de todo solo toca esporádicamente. El público mayormente joven, se empezo a mezclar con los cuarentones y cincuentones que llegaban a invadir lentamente como animales nocturnos. De repente la edad ya no existió todos fuimos viejos, o jovenes, todos hablabamos Beatle. Todos teniamos la expectativa de que se oyera la rola con la crecimos, o esa santa rola que nuetro padre no dejaba de tocar cuando se enborrachaba. Don’t let me down.
Se apagaron las luces, las pantallas gigantes a los costados, y sutilmente salio un humito de los lados. Detrás del humo, vestido de traje negro, y camisa blanca, pero sin corbata, salio Paul. Los gritos explotaron, y con gracia saludo al publico mientras se acomodaba su bajo acustico. Nos confeso que esa noche, en particular, se sentia un poco sentimental. Era la noche del aniversario de la muerte de su esposa.
Aunque un poco melancolico, pero no triste, McCartney nos deleito con sus rolas como solista, y poco a poco con las clasicas de los Beatles. Como chavo de veinte años, cantaba con la misma voz que conocemos de los Beatles. Sino era con su bajo, era con su guitarra acustica en donde toco la de Blackbird, solito, haciendonos pensar en esos años, que ellos mismos crearon, forjando los caminos hacia el amor y la libertad.
Tambien en su guitarra acustica, toco la rola dedicada a John Lennon, que fue una de mis favoritas. Toco muchos exitos como Eleanor Rigby, Yesteray, Band on the Run, y Sgt Peppers Lonely Hearts Club entre otras. Sin embargo lo que nos lleno de energia como publico era su entusiamo y amor por tocar y cantar. Intento terminar el show, pero cuatro veses regreso para tocar en el piano, y hasta en su yuqualeili.
En una de esas regreso al esenario, y empezo a tocar la de Hey Jude. Todo el desierto palpitaba sus amores, antiguos o recientes. Se respiraba un aire que en realidad fue un regalo. Nos dimos cuenta, que tan grande fueron los Beatles en sus años de gloria. Y que tan poderosa fue, y sigue siendo su musica.
Al terminar la noche, sin duda, me di cuenta que cada civilizacion le ha rendido culto a la musica. Cada una creada por sus genios, y sus dioses de la musica. La nuestra, obiamente, no era la excepcion. Y aunque la musica, ahora en dia, se transmite increiblemente rapida, gracias a la tecnologia, su esencia espectacular no ha cambiado. Espero que Coachella sigua con esta tradicion, y a la misma vez, espero que la industria de la musica se revolucione para poder ser testigos de la verdadera fuerza que tiene esta gran actividad humana.
El pequeño esenario central estaba hecho como de bamboo, con varios esenarios y bailarinas roseando agua con super pistolas de agua. Mientras el DJ tocaba su electronica, la gente se deleilataba y refrescaba con las gotas de agua fresca. A los costados de este esenario, estaban las instalaciones de esculturas electrometalicas que llegaron desde Oakland, California.
